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Madre Provincial en tierra Peruanas.






















Misión Centroafricana








Misiones
Hna. Glorible llega a República Centroafricana






VALORES


MISERICORDIA:
Es una manifestación del amor evangélico y la disposición ante las necesidades del que sufre, se manifiesta en amabilidad, escucha, generosidad, solidaridad, comprensión, perdón y reconciliación (Cfr. Mt 5,7 y 25, 31-46)

“Felices los compasivos porque obtendrán misericordia” (Mt. 5,7)


LIBERTAD: 
Capacidad de tomar decisiones fundada en la verdad, que iluminada por la fe, conduce al rechazo del pecado y a la apertura a la gracia, acogiendo plenamente las inspiraciones del Espíritu Santo (Cfr. Jn 8, 31-36; Rm 6, 18-23)

“La verdad os hará libres” (Jn 8,32)

ORACIÓN: 
Encuentro del hombre con Dios en el que dialoga con Él, participa de sus dones y recibe la gracia para traducir en actos concretos de fe, esperanza y amor los acontecimientos cotidianos de la vida (Cfr. RTOR 5; 2R V, 1 - 2)

“Oh alto y glorioso Dios, ilumina las tinieblas de mi corazón”   (San Francisco)  

PUREZA: 
Virtud que consiste en amar a Dios con alma y corazón limpio, y evitar en cuanto sea posible los pecados que cometemos. Se manifiesta en la transparencia nítida y plena de la huella de Dios en nosotros, reflejo de su belleza (Cfr. Mt 5,8; CIC 2517-2519; 1R XXII, 26; Adm. 16,2; PNPF II, 4)

“Alma limpia, corazón puro y cuerpo casto”   (Cfr. Mt 5,8 Oración a San José)


FRATERNIDAD: 
Experiencia cercana, cordial, cariñosa, delicada y alegre de unidad con el hermano, que se fundamenta en el amor a Cristo, por lo que nos reconocemos y sentimos hermanos e hijos de un mismo Padre dispuestos a realizar fielmente la voluntad de Dios como misión común (Cfr. CC1984, 16; CC2008, 77).
“Que todos sean uno como Tú Padre en Mí  y Yo en Ti”  (Jn 17,21)


MINORIDAD: 
A ejemplo de Jesús, que siendo rico se hizo pobre, para que fuéramos colmados de la riqueza de Dios, Francisco nos invita a vivir en actitud de servicio y desprendimiento a fin de compartir con los demás los dones que de Dios hemos recibido (Cfr.  1R, 8 y 9).

“Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón” (Mt 11,29)


ARMONÍA CON LA NATURALEZA: 
Compromiso de promover el cuidado y defensa de la vida y la naturaleza, al estilo de San Francisco, amándola, respetándola y reconociendo que toda la creación es obra de Dios y casa del ser humano (Cfr. Sal.8, CIC 337-344, Cánt).

“Loado seas mi Señor por todas tus creaturas”  (Cant 3)


PAZ:
Como fruto del Espíritu Santo, consiste en establecer relaciones armónicas con Dios, las personas y los demás seres de manera respetuosa. Es vivir interiormente en una actitud cristiana para asimilar los dones de Dios y entregarnos a trabajar por el bien y la prosperidad de los demás, al modo de San Francisco quien fue un hombre e instrumento de paz (Cfr. Lc 10, 5;  CIC 2304, 2305; 2R 3-13).

“El Señor te de la paz”  (San Francisco)

PRINCIPIOS CONGREGACIONALES



EVANGÉLICOS.  

“Creados a imagen de Dios, según el modelo de su Hijo Divino por quien fuimos redimidos, y santificados por su Espíritu” (CC1984, 19), todos hemos sido llamados a la santidad en auténtica conversión personal a los valores evangélicos de amor, misericordia, perdón, justicia, paz, libertad, verdad e intensa vida de oración, entre otros (Cfr. Mt. 5. 25,31-46; PNPF VI, 15).  


MARIANOS.

La Bienaventurada Virgen María, patrona de la Congregación, en su advocación de la Inmaculada Concepción, es modelo de pureza, pobreza y obediencia a la voluntad del Padre, acogiendo y meditando su Palabra, y bajo su mirada maternal, queremos vivir el ideal evangélico de comunión fraterna, cooperando con Ella en la salvación del mundo (Cfr. CC1984, 1415; CC 2008, 14-15).


FRANCISCANOS.  

San Francisco, queriendo vivir el Santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, lleva a cabo una intensa vida apostólica partiendo de la renuncia, la disponibilidad por el Reino de Dios y el anuncio gratuito del mensaje de salvación (Cfr. 2R1, 1; RTOR 1).

ANTECEDENTES HISTÓRICOS DE LA PROVINCIA “NUESTRA SEÑORA DE LA PAZ”


La Providencia Divina, con sus sabios e insondables designios, venía preparando desde hacía varios años atrás, la gestación y nacimiento de la quinta Provincia en nuestra Congregación de Hermanas Franciscanas de la Inmaculada Concepción, pues la Provincia madre “El Divino Salvador” contaba con un número de 426 Hermanas y  48 fraternidades, lo  que ya dificultaba para la Madre Provincial atenderlas como el corazón de Cristo lo deseaba.

Fue en el VII Capítulo Provincial de la Provincia “El Divino Salvador”,  llevado a cabo en el mes de diciembre de 1992, que la Madre General Imelda María Gallegos Gómez anunció oficialmente la decisión de organizar dicha Provincia en dos, dando origen así a la nuestra.

Un año más tarde, el 12 de diciembre de 1993, se efectuó la erección canónica de la Provincia “Nuestra Señora de la Paz”, nombrando el Gobierno General a M. Gloria Rodenas Romero como primera Superiora Provincial de la misma. Esta nueva identidad provincial inició con 209 miembros: 193 hermanas profesas distribuidas en 24 casas situadas en el oriente de El Salvador, Nicaragua, Costa Rica y Perú, y 16 novicias.

La primera sede provincial estuvo en Ciudad Merliot, Santa Tecla, El Salvador, C.A., destinándose también esas instalaciones para albergar la Casa-Noviciado para las vocaciones centroamericanas, efectuándose la erección canónica el 18 de noviembre de 1994; en Ayacucho, Perú, a la Provincia le quedó la Casa de Formación donde se preparaban a las aspirantes, postulantes y novicias de esa nación.

El Himno de la nueva entidad provincial fue concebido en su letra por M. Juana Inés de la Cruz Serrano, y en su melodía por el profesor Rubén Darío Mendoza González.

En cuanto a la participación de la naciente Provincia en las misiones AdGentes de la Congregación, comenzó en 1994 con el envío de una Hermana a Marruecos en el mes de febrero y tres a República Centroafricana en el mes de octubre del mismo año.

El 10 de enero de 1995 la Provincia adquiere un terreno para trasladar la Casa Noviciado de Ciudad Merliot a la localidad de Cuyultitán, Depto. de la Paz, El Salvador, C.A.; la construcción de sus instalaciones se estuvo realizando hasta el año de 1999 en que se comenzaron a utilizar como casa de formación; en noviembre de 2015 se estrena la nueva capilla de dicho noviciado consagrada al Señor San José.

Durante los 22 primeros años de historia de la Provincia “Nuestra Señora de la Paz” se han tenido como Madres Provinciales a las siguientes:

De 1993 a 1996            Sor Gloria Rodenas Romero
De 1996 a 2002            Sor Juana Inés de la Cruz Serrano
De 2002 a 2008            Sor Rosario López Centeno
De 2008 a 2014            Sor Ana Vila Elisa Cruz Méndez
De 2014 a 2020            Sor Dinora Margarita Quinteros Mena

Cabe destacar también que en 22 años de existencia de nuestra Provincia, el número de Fraternidades pasó de 24 iniciales distribuidas en 4 países a 36 situadas en 7 naciones, a saber: El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Perú, Chile, Argentina y República Centroafricana; el número de Hermanas pasó de 193 profesas en diciembre de 1993 a 222 en 2015. De esas 36 Fraternidades, 18 están atendiendo instituciones educativas (13 en El Salvador, 2 en Nicaragua, 1 en Costa Rica y dos en Perú); 2 se ocupan de Centros Educativos y Evangelización Ad-Gentes (en República Centroafricana); 6 están destinadas a Hogares de Adultos Mayores (1 en Nicaragua, 1 en Costa Rica y 4 en Chile); 2 están gestionando la construcción de dos nuevos Hogares de Adultos Mayores (la de Alegría en El Salvador y la de Managua, en Nicaragua); 4 son fraternidades dedicadas a la Pastoral Parroquial (1 en El Salvador, 1 en Costa Rica y 2 en Argentina); tres son Casas de Formación (2 en El Salvador y 1 en Perú) y la Sede Provincial.

Concerniente a la Sede Provincial funcionó durante los primeros 13 años en Ciudad Merliot, La Libertad, El Salvador, C.A., pasando en 2006 a San Jacinto, en las instalaciones del Colegio “El Espíritu Santo” de dicho barrio de la ciudad capital. El 22 de octubre de 2013 se efectuó la inauguración de la tercera y actual Sede Provincial, situada en Av. Santa Mónica No. 151, Col. Buenos Aires, San Salvador.

No cabe duda que hay que bendecir al Dueño Absoluto de la Vida por estar al origen del crecimiento físico notable de la Provincia “Nuestra Señora de la Paz”; a El mismo le pedimos que la bendiga para que el crecimiento en el ámbito espiritual sea también notable y mayor, para que su santo nombre sea bendito y glorificado.

Provincia "Nuestra Señora de la Paz". El Salvador, C. A.

Provincia "Nuestra Señora de la Paz",
fue eregida el 12 de diciembre de 1993,
en San Salvador, El Salvador, C. A.







Somos una Provincia de la Congregación de Hermanas Franciscana de la Inmaculada Concepción, que profesa los consejos evangélicos siguiendo la espiritualidad franciscana, definida en el carisma fundacional







Nuestra Señora de la Paz, El Salvador ( 21 de noviembre)


En el año 1682 unos mercaderes vieron una caja de madera flotando en el mar, y decidieron trasladarla a la ciudad de San Miguel.




Cuando la burra llegó frente a la Catedral, se negó a seguir, abrieron la caja y apareció una bella Imagen de la Virgen María con el Niño Jesús en sus brazos.
El efecto inmediato fue que cesaron las hostilidades entre grupos de la región y por eso se le puso el nombre Nuestra Señora de la Paz…

Las actuales tierras del Golfo de Fonseca y lo que hoy es de la República de El Salvador fueron descubiertas en el tercer viaje de Cristóbal Colón, por Andrés Niño, piloto mayor de la expedición del Capitán Gil González de Ávila, en el año de 1522. Y conquistadas por Pedro de Alvarado, el año de 1524.

La ciudad de San Miguel, que los poetas califican como la Perla Oriental, fue fundada en 1530 por el capitán Luis Moscoso. Y tiene el privilegio de venerar en su catedral a la Virgen de la Paz, que los salvadoreños miran con amor y veneración, y constituye el tesoro más preciado de su tradición cristiana.



HISTORIA DEL HALLAZGO

Corría el año 1682, y unos mercaderes en las riberas del Mar del Sur (Océano Pacifico), vieron en la playa una caja de madera que había sido posiblemente arrojada por la fuerza de las aguas. Los mercaderes trataron de abrirla para ver su contenido pero no pudieron. Solicitaron de un vecino inmediato que les prestase una burrita que estaba asida a un árbol para conducir la caja a la Ciudad de San Miguel.

El 21 de Noviembre del citado año llegaron a San Miguel.

Los conductores de la pesada carga habían dispuesto dar cuenta a las autoridades, pero se dio el caso de que la burrita, con la “preciosa carga”, se echó en tierra en plena plaza pública frente a la antigua Iglesia parroquial, donde hoy se levanta la Catedral Migueleña.

Se procedió a abrir la caja. Después de retirar algunas envolturas, con gran sorpresa se dejo ver el rostro resplandeciente de una bella Imagen de la Virgen María con el Niño Jesús en sus brazos.

Se cuenta que al arribar la imagen había una cruenta lucha entre los habitantes de la región y al correr la voz del maravilloso hallazgo, todos depusieron las armas e inmediatamente cesaron las hostilidades. Y para perpetuar aquel acontecimiento de gran trascendencia, se dio a la Imagen la advocación de “VIRGEN DE LA PAZ”.

También se refiere que la intercesión de la Virgen fue determinante para la pacificación del país, agitado por las luchas entre nonualcos y migueleños en enero de 1833. Estos últimos fueron derrotados por el coronel Benítez, quien junto a sus tropas entró en la ciudad San Miguel. Queriendo dar testimonio de su benevolencia hacia los migueleños y sustentar la paz sobre una base sólida, mandó sacar del atrio de la iglesia parroquial la venerada imagen de Nuestra Señora de la Paz. Luego de alinear sus tropas en torno a la imagen, se postró ante ésta y colocó su espada a los pies de la Virgen, tomándola por testigo. El coronel Benítez volvió a tomar su espada y después de haberle rendido homenaje a la Virgen la regresó a su Santuario.

Con ocasión del Congreso Eucarístico Nacional en 1942, SS Pío XII dirigiéndose al pueblo salvadoreño, exclamó

“que Nuestra Señora de la Paz os coloque a todos bajo el amparo del simbólico ramo en su Iglesia de San Miguel alza en su mano derecha y cuyo nombre amaríamos ver proyectado sobre el mundo entero”.


EN QUE LUGAR EXACTO ENCONTRARON LA CAJA

Existe polémica respecto del lugar en que se encontró la caja conteniendo la imagen. El único historiador que define un lugar específico es Jorge Lardé y Larín, quien al narrar las luchas entre los milicianos de San Miguel apoyados por los pueblos insulares, contra los Piratas ingleses que se habían instalado en el Golfo de Fonseca en el año de 1682, nos dice: los piratas “en su retirada dejaron abandonada en el extinguido pueblo y puerto de Amapala, cerca de punta Chiquirín y frente a la isla de Zacatillo o Punta Zacate, la imagen de una Virgen, la de Nuestra Señora de la Paz, que en solemne procesión fue trasladada a la ciudad de San Miguel y jurada como milagrosa patrona por su fanático vecindario”.

Existe también una teoría, según algunos testimonios, defendida por el Pbro. Baltasar Garay e insinuada por algunos historiadores. Tal teoría afirma que la caja donde estaba la imagen era conducida desde el Golfo de Fonseca por los antiguos habitantes de la Isla de Meanguera, quienes venían huyendo de los piratas y deseaban instalarse en un lugar seguro de las tierras del norte, donde posteriormente se ubicaron. Estos son los que dieron origen al pueblo de Meanguera, Morazán, quienes en su peregrinación hacia el norte, al pasar por San Miguel no pudieron sacar un paso más a la burrita, obligándose a bajarle la misteriosa y pesada caja en la plaza central.

En este caso los que trajeron la Virgen no serían ni siquiera mercaderes, sino indígenas que llevaban aquella caja como botín de guerra rescatado del barco pirata o como propiedad de su comunidad, después de haberla encontrado en la playa.

En cualquiera de los casos anteriores es razonable pensar que la famosa caja sellada conducida a lomo del burro, se llevara para entregar a las autoridades locales, concretamente a la alcaldía, curato o convento de la pequeña ciudad de San Miguel de la Frontera. Y que el hecho de que la burrita se negó a seguir caminando cuando llegó frente a la catedral, es común a todos los relatos y significativo desde el punto de vista religioso.

LA IMAGEN

Sin mayores dudas podemos afirmar que su origen es europeo. Posiblemente se haya traído de España, como la mayoría de las imágenes de ese tiempo. De hecho los rasgos de su escultura coinciden mucho con los de las demás imágenes españolas. Fuera de lo anterior no podemos confirmar nada.




La imagen de Nuestra Señora de la Paz es de regular tamaño. Tallada en madera y vestida con ropajes, lleva bordado al frente de la falda de su blanco traje el escudo nacional de la República del Salvador. La imagen lleva en su mano derecha una palma de oro en recuerdo de la erupción del volcán Chaparrastique, que amenazó con hundir a la ciudad en un mar de lava ardiente.

En la parte central, al pie de uno de los cuatro Escudos que la circundan, se destaca rodeada de brillantes, una esmeralda. En el artístico conjunto figuran cuatro Escudos con esmaltes a colores: el Papal, el de El Salvador, el del Obispado de Mons. Dueñas y el de la ciudad de San Miguel.

La imagen tuvo que restaurarse luego del rayo que cayó sobre su camarín en 1903.

El jueves 25 de junio de 1903, entre cinco y seis de la tarde, un estruendo conmovió a la ciudad de San Miguel. Un rayo fulminó sobre la cúpula de la Iglesia de San Francisco, templo santuario de nuestra Patrona e iglesia parroquial. La chispa sólo produjo incendio que comenzó en el camarín de la Virgen, quemando las vestiduras de la Imagen, ennegreciendo y ampollando el retoque, sin dañar las perfecciones escultóricas.

Con el fin de la restauración, se la llevó en procesión de desagravio de la Iglesia parroquial a la de Santo Domingo, llevando la Imagen y el Niño cubiertos el rostro, en medio de una manifestación impresionante. El trabajo lo hizo el escultor en la sacristía de este último templo. Después de casi tres meses, fueron entregadas las imágenes, siendo conducidas en solemne procesión a la Iglesia parroquial, en recorrido por céntricas calles, entre delirante entusiasmo, estallido de petardos y músicas marciales.

La Corona de la Virgen es obra de arte de orfebrería llevada a cabo por los migueleños D. Leonidas Vargas, padre, y su hijo Leopoldo. Solo luce la Corona Real el 21 de noviembre en la Catedral y en la concurridísima Procesión de ese día. Tanto la corona de la Virgen como la palma y corona del Niño, fueron hechas en oro puro de 28 quilates.

La corona que la Imagen tiene en tiempo normal fue hecha en México y constituye un obsequio en reconocimiento por gracias recibidas.

PROTECCIÓN MILAGROSA

El 21 de septiembre de 1787, -105 años después del hallazgo- el volcán Chaparrastique entre grandes y espantosos temblores de tierra y tempestuosas tormentas, hizo una de sus más formidables erupciones.

La lava ardiente casi llegaba a la Ciudad, amenazando su inminente destrucción. Angustiados los vecinos, se congregaron en la plaza principal, junto a las autoridades locales, sacerdotes y religiosos franciscanos y mercedarios, quienes infundían confianza al afligido pueblo, exhortándolo a pedir a Dios misericordia con arrepentimiento de los pecados y a invocar la protección maternal de la Virgen de la Paz.

Decidieron en clamor unánime sacar la imagen de Nuestra Señora de la Paz a la puerta principal de la antigua Iglesia parroquial. Y colocada que fue frente a las fuerzas volcánicas, al aparecer la sagrada Imagen, al grito de “Sálvanos Reina de la Paz”, la lava inmediatamente tomó otro rumbo buscando al sur de la Ciudad.

Refiérese históricamente que después de efectuarse el portentoso milagro que se acaba de relatar, en el límpido cielo se dejó ver con toda la claridad una bellísima palma formada por blancas nubes, cuyo pie fue a posarse en el inmenso cráter del turbulento volcán.

Tan admirados quedaron quienes vieron aquella magnífica señal, que el pueblo optó por colocar en la diestra de la Sagrada Imagen, una palma de oro en conmemoración de aquel acontecimiento que la tradición se ha encargado de hacer prevalecer como algo notable, asombroso y único en estas latitudes.

La Corporación Municipal, con distinguidos vecinos de la Ciudad, religiosos franciscanos y mercedarios, en nombre del pueblo agradecido formularon yjuraron estos votos a su Patrona: 1º. Celebrar a perpetuidad, todos los años, la conmemoración del portentoso milagro; 2º. La víspera del 21 de septiembre ayuno de todo el pueblo, rigurosos, hasta los niños de pecho, en señal de penitencia y mortificación voluntarias.

EL TEMPLO

El 21 de noviembre de 1862 el Capitán General Gerardo Barrios, natural del departamento de San Miguel, colocó la primera piedra de la actual Catedral, santuario que guarda a la Patrona de la Nación.




Por fin el 21 de noviembre de 1962, justamente cien años después, se abrió el templo, orgullo de los migueleños, siendo Obispo de la Ciudad Mons. Miguel Ángel Machado.

La imagen se trasladó desde su primer templo –la Iglesia de San Francisco- y se colocó en un altar de mármol de Carrara, luciendo la Virgen de la Paz toda su belleza escultórica y toda su Realeza de Madre de Cristo. Numerosos vitrales con bellos paisajes bíblicos realzan su belleza.

En la parte exterior lucen en mármol las estatuas del Capitán D. Luis Moscoso, fundador de la ciudad y la del Capitán General Gerardo Barrios, iniciador de los trabajos de la Catedral.
CORONACIÓN DE LA VIRGEN DE LA PAZ

Por privilegio del Papa Benedicto XV, la sagrada imagen de Nuestra Señora de la Paz fue coronada el 21 de noviembre de 1921: una fecha histórica, que llenó de entusiasmo y de fervor mariano a todos los salvadoreños.

El primer Obispo de San Miguel, Mons. Dueñas y Argumedo –yacente en la cripta del Santuario- obtuvo de S.S. Benedicto XV la Coronación Canónica de la Virgen de la Paz.

La ceremonia tuvo lugar en el parque frente a la Catedral. Se efectuó después de la Misa Pontifical oficiada por Mons. Dueñas.

En memoria de este acontecimiento se celebra cada aniversario con solemnes festejos eucarísticos y grandiosa Procesión, llevando en oración triunfal la Santa Imagen con gran devoción y entusiasmo.

También desde entonces quedo establecida la “Romería de Peregrinos” en honor a la Reina de la Paz.

El 25 de abril de 1953, el Papa Pío XII proclamó a Nuestra Señora de la Paz Patrona de El Salvador.


ORACIÓN DE INTERCESIÓN A LA VIRGEN DE LA PAZ

Señor Jesucristo que dijiste a tus Apóstoles mi paz os dejo, mi paz os doy, no atiendas a nuestros pecados, sino a la fe de tu Iglesia y a la poderosa intercesión de nuestra Madre la Santísima Virgen de la Paz.

Por ella te pedimos, Señor, la paz de nuestras almas perdonando nuestras culpas y dándonos la gracia de no volver a cometerlas. Para que, puestas en paz con Dios nuestras conciencias merezcamos obtener los favores que pedimos en este triduo por la valiosa intercesión de tu Santísima Madre de la Paz.

Amén. 


EL ORIGEN DE ESTA DEVOCIÓN SE REMONTA AL SIGLO VII




El 18 de diciembre del año 645, pasada la medianoche, terminado el IX Concilio de Toledo, su arzobispo Ildefonso (luego declarado santo), ferviente devoto de la Virgen María, en compañía de algunos colaboradores, se dirigió a la Catedral para cantar los maitines (oraciones que se realizaban hacia las 3 de la noche). Al entrar, se produjo en el altar un resplandor fuerte e irresistible a los ojos corporales. Los acompañantes del arzobispo huyeron asustados, pero él avanzó resueltamente y vio a la Santísima Virgen, que había descendido del cielo y estaba sentada en su cátedra episcopal.

La Madre de Dios habló con dulces palabras a su fiel servidor y promotor de la fe en su inmaculada concepción, le entregó una casulla, que se conserva allí, y después desapareció. Por este particular beneficio, a su muerte ocurrida el 23 de enero de 667, la Iglesia de Toledo decretó que el 24 de enero se celebrase solemnemente en todo el arzobispado, el memorable descenso de la Virgen María a la Iglesia Catedral.

Sin embargo, el nombre y la advocación de Nuestra Señora de la Paz le es dado a fines del siglo XI, a raíz de un singular acontecimiento histórico.

En efecto, en el año 1085, Alfonso VI, llamado el Bravo, rey de Asturias y León (España), reconquistó la ciudad de Toledo tomada por los moros (musulmanes). Una de las condiciones estipuladas en el Tratado de Paz, fue que el Templo principal de la ciudad quedase para los moriscos (moros que permanecieron en España después de la Reconquista) como mezquita (lugar de culto y oración de los moros). El rey Alfonso firmó el Tratado y enseguida se ausentó de Toledo, dejando a su esposa, la reina Constanza, como gobernadora de la plaza.

Pero los cristianos consideraron cosa indigna que, si nuevamente eran dueños de la ciudad, no lo fuesen de la Iglesia Metropolitana consagrada a la Santísima Virgen. En consecuencia, fueron a presentar sus quejas ante el arzobispo Rodrigo y ante la reina Constanza, quienes compartieron su horror de que la Catedral sirviese para los cultos a Mahoma (máximo profeta de los musulmanes) y apoyaron sus peticiones. Alentados por aquella tácita autorización, los cristianos trataron de apoderarse de la Catedral con gente armada, sin tener en cuenta el compromiso del rey ni el peligro a que se exponían en aquella ciudad donde era mayor el número de infieles.

Los moros, ante el ataque, tomaron las armas y, juzgando que el rey quebrantaba el Tratado, se lanzaron contra los cristianos para vengar la injuria. El combate se entabló frente a la Catedral y no cesó hasta que la reina y el arzobispo se presentaron en el campo de batalla para aclarar que el ataque se había lanzado sin saberlo el rey.

Enseguida, los moros enviaron embajadores al rey para denunciar el atentado, y Alfonso volvió rápidamente a Toledo, con el firme propósito de hacer un escarmiento a la reina, el arzobispo y los cristianos por haber quebrantado su real palabra.

Cuando los cristianos de la ciudad tuvieron noticia del enojo del rey, salieron a su encuentro en procesión, encabezada por el arzobispo, la reina y su hija única. Pero ni las súplicas de aquellos personajes, ni los ruegos del pueblo para que los perdonase, atento al motivo que los animó al ataque y que no era otro que el de tributar culto al verdadero Dios en la gran iglesia de Toledo, consiguieron que el monarca accediese a faltar a su honor y a la palabra que había empeñado. Don Alfonso anunció a los solicitantes que la Catedral quedaría en poder de los infieles, como lo había prometido.

Pero en ese momento se produjo un acontecimiento extraordinario, que todos tomaron como una señal de que Dios había escuchado sus plegarias. Los moros consideraron el peligro a que se exponían si mantenían el culto a Mahoma en la Iglesia principal de aquella ciudad cristiana y enviaron al encuentro del rey una comitiva de sus jefes. Los embajadores salieron de Toledo y, postrados ante Don Alfonso, le suplicaron que perdonase a los cristianos y prometieron devolverle la Catedral.

Grande fue el regocijo del rey y el de su pueblo, que vieron en aquella solución inesperada una obra de la Divina Providencia. El monarca ordenó, con el beneplácito del arzobispo y de todos los fieles que, al día siguiente, justo un 24 de enero, se tomase posesión de la Catedral y se hiciesen festividades especiales en honor de la Virgen María de la Iglesia Metropolitana, a la que,por haber restablecido la paz en la fecha de su fiesta, se la veneraría en adelante con el nombre de Nuestra Señora de la Paz.

Y desde aquel 24 de enero de 1085 hasta hoy, se realizan en Toledo magníficas celebraciones y espléndidas procesiones en su honor.


VIDEO



Salida Triunfal de la Imagen de Nuestra Señora de la Paz. Patrona de El Salvador



REINA DE LA PAZ PATRONA DE EL SALVADOR


Entrada Triunfal de Nuestra Señora de la Paz a Catedral de San Miguel, El Salvador.







ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA DE LA PAZ


Señora y Madre nuestra, Virgen Santa María, Reina de la Paz, Protectora de nuestra Provincia. Venimos hasta ti para rogarte por la paz. La Paz que el mundo busca sin encontrar. La Paz que tu Hijo Jesucristo vino a traernos. 


La Paz cuya única fuente verdadera es Cristo Jesús. Rogamos que intercedas por nosotros para que nos abramos a la paz que viene de Dios.


Acudimos a ti para que esa paz que Dios nos ofrece en Jesús, la recibamos, la conservemos y la llevemos al mundo.


Ayúdanos para que seamos artífices de la Paz. Que tu maternal auxilio nos haga valientes, pacientes y eficaces para comprometernos a trabajar por la paz. 


Nuestra Señora de la Paz, 
Ruega por nosotros. 




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Provincia "Nuestra Señora de la Paz",




ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA DE LA PAZ


Señora y Madre nuestra, Virgen Santa María, Reina de la Paz, Protectora de nuestra Provincia. Venimos hasta ti para rogarte por la paz. La Paz que el mundo busca sin encontrar. La Paz que tu Hijo Jesucristo vino a traernos. 


La Paz cuya única fuente verdadera es Cristo Jesús. Rogamos que intercedas por nosotros para que nos abramos a la paz que viene de Dios.


Acudimos a ti para que esa paz que Dios nos ofrece en Jesús, la recibamos, la conservemos y la llevemos al mundo.


Ayúdanos para que seamos artífices de la Paz. Que tu maternal auxilio nos haga valientes, pacientes y eficaces para comprometernos a trabajar por la paz. 


Nuestra Señora de la Paz, 
Ruega por nosotros. 





Letanías a María Reina de la Paz

Tú, que recibiste el saludo del Espíritu de paz,
Tú, que acogiste en tu seno el Verbo de paz,
Tú, que engendraste al santo hijo de la paz,
obtennos el don de la paz.

Tú, que secundas a Aquél que hace
que por doquier reine la paz,
Tú, la llena de gracia por quien todo lo perdona,
Tú, que eres prenda de su eterna misericordia,
obtennos el don de la paz

Para que los cautivos sean al fin liberados,
Para que los desterrados encuentren al fin su patria, 
Para que los que sufren, encuentren la fortaleza,
obtennos el don de Ia paz.



Tú, la Bien-Amada de nuestro Creador,
Tú, la plenamente bendita de su creación,
Tú, la Abogada de su creación,
obtennos el don de la paz.

Por la angustia de los hombres y mujeres,
Por los recién nacidos que duermen en su cuna,
Por los ancianos que tanto desean morir en su lecho, 
te pedimos el don de la paz.

A ti que eres la madre de los desamparados,
A ti que eres la enemiga de los duros de corazón,
A ti que eres la estrella 
que brilla en el cielo gris de los descarriados,
te pedimos el don de la paz.

A ti, la esposa del Dios vivo,
A ti, que eres la Madre del Dios resucitado,
A ti, que eres la Reina en el reino del Dios lleno de Paz, 
te pedimos el donde tu paz.