Vísperas III SEMANA DE CUARESMA


V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre.
    Como era. Aleluya.

HIMNO

Ésta es la hora para el buen amigo,
llena de intimidad y confidencia,
y en la que, al examinar nuestra conciencia,
igual que siente el rey, siente el mendigo.

Hora en que el corazón encuentra abrigo
para lograr alivio a su dolencia
y, al evocar la edad de la inocencia,
logra en el llanto bálsamo y castigo.

Hora en que arrullas, Cristo, nuestra vida
con tu amor y caricia inmensamente
y que a humildad y llanto nos convida.

Hora en que un ángel roza nuestra frente
y en que el alma, como cierva herida,
sacia su sed en la escondida fuente. Amén.

SALMODIA

Ant. 1 Nuestros ojos están fijos en el Señor,
esperando su misericordia.

Salmo 122

EL SEÑOR, ESPERANZA DEL PUEBLO

A ti levanto mis ojos,
a ti que habitas en el cielo.
Como están los ojos de los esclavos
fijos en las manos de sus señores,


como están los ojos de la esclava
fijos en las manos de su señora,
así están nuestros ojos
en el Señor, Dios nuestro,
esperando su misericordia.

Misericordia, Señor, misericordia,
que estamos saciados de desprecios;
nuestra alma está saciada
del sarcasmo de los satisfechos,
del desprecio de los orgullosos.

Ant. Nuestros ojos están fijos en el Señor,
esperando su m misericordia.

Ant. 2 Nuestro auxilio es el nombre del
Señor, que hizo el cielo y la tierra.

Salmo 123

NUESTRO AUXILIO ES EL NOMBRE DEL SEÑOR

Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte
-que lo diga Israel-,

si el Señor no hubiera estado de nuestra parte,
cuando nos asaltaban los hombres,
nos habrían tragado vivos:
tanto ardía su ira contra nosotros.

Nos habrían arrollado las aguas,
llegándonos el torrente hasta el cuello;
nos habrían llegado hasta el cuello
las aguas espumantes.

Bendito el Señor, que nos entregó
como presa a sus dientes;
hemos salvado la vida como un pájaro
de la trampa del cazador:
la trampa se rompió y escapamos.

Nuestro auxilio es el nombre del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.

Ant. Nuestro auxilio es el nombre del
Señor, que hizo el cielo y la tierra.

Ant. 3 Dios nos ha destinado en la persona
de Cristo a ser sus hijos.

Cántico                                  Ef 1, 3-10

EL PLAN DIVINO DE LA SALVACIÓN

Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

Él nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear el mundo,
para que fuésemos consagrados
e irreprochables ante él por el amor.

Él nos ha destinado en la persona de Cristo,
por pura iniciativa suya,
a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido
en su querido Hijo,
redunde en alabanza suya.

Por este Hijo, por su sangre,
hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia
ha sido un derroche para con nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

Éste es el plan
que había proyectado realizar por Cristo
cuando llegase el momento culminante:
hacer que todas las cosas tuviesen a Cristo por cabeza,
las del cielo y las de la tierra.

Ant. Dios nos ha destinado en la persona de
Cristo a ser sus hijos.

LECTURA BREVE                          Rm 12, 1-2

Os exhorto, por la misericordia de Dios, a presentar
vuestros cuerpos como hostia viva, santa, agradable
a Dios; éste es vuestro culto razonable. Y no os ajustéis
a este mundo, sino transformaos por la renovación de
la mente, para que sepáis discernir lo que es la voluntad
de Dios, lo bueno, lo que agrada, lo perfecto.

RESPONSORIO BREVE

V. Yo dije: <<Señor, ten misericordia.>>
R. Yo dije: <<Señor, ten misericordia.>>

V. Sáname, porque he pecado contra ti.
R. Señor, ten misericordia.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Yo dije: <<Señor, ten misericordia.>>

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Jesús, atravesando por medio de ellos,
siguió su camino.

Cántico de la Santísima Virgen María         Lc 1, 46-55

ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR


Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.



Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mi:
su nombre es santo
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
a favor de Abraham y su descendencia por siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Jesús, atravesando por medio de ellos,
siguió su camino.

PRECES

Invoquemos al Señor Jesús, que nos ha salvado
a nosotros, su pueblo, librándonos de nuestros
pecados, y digámosle humildemente:

            Jesús, Hijo de David, compadécete de nosotros.

Te pedimos, Señor Jesús, por tu Iglesia santa, por la que
te entregaste para consagrarla con el baño del agua y con
la palabra:
            purifícala y renuévala por la penitencia.

Maestro bueno, haz que los jóvenes descubran el camino
que les preparas
            y que respondan siempre con generosidad a tus
            llamadas.

Tú que te compadeciste de los enfermos que acudían
a ti, levanta la esperanza de nuestros enfermos
            y haz que imitemos tu gesto generoso y estemos
            siempre atentos al bien de los que sufren.

Haz, Señor, que recordemos siempre nuestra condición
de hijos tuyos, recibida en el bautismo,
            y que vivamos siempre para ti.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Da tu paz y el premio eterno a los difuntos
            y reúnenos un día con ellos en tu reino.

Con el gozo de sabernos hijos de Dios, acudamos
a nuestro Padre, diciendo: Padre nuestro.

Oración

Señor purifica y protege siempre a tu Iglesia con tu
constante misericordia y, ya que sin tu auxilio no
puede vivir segura, dirígela siempre con tu protección.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos
     lleve a la vida eterna.
R. Amén.













VÍSPERAS MARTES III SEMANA DE CUARESMA

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre.
    Como era. Aleluya.

HIMNO

No me pesa, Señor, haber faltado
por el eterno mal que he merecido,
ni me pesa tampoco haber perdido
el cielo como pena a mi pecado.

Pésame haber tus voces despreciado
y tus justos mandatos infringido,
porque con  mis errores he ofendido
tu corazón, Señor, por mi llagado.

Llorar quiero mis culpas humillado,
y buscar a mis males dulce olvido
en la herida de amor de tu costado.

Quiero tu amor pagar, agradecido,
amándote cual siempre me has amado
y viviendo contigo arrepentido. Amén.

SALMODIA

Ant. 1 El Señor rodea a su pueblo.

SALMO 124

El señor vela por su pueblo

Los que confían en el Señor son como el monte Sión:
no tiembla, está asentado para siempre.

Jerusalén está rodeada de montañas,
y el Señor rodea a su pueblo
ahora y por siempre.
No pesará el cetro de los malvados
sobre el lote de los justos,
no sea que los justos extiendan
su mano a la maldad.

Señor, concede bienes a los buenos,
a los sinceros de corazón;
y a los que se desvían por sendas tortuosas,
que los rechace el Señor con los malhechores.
¡Paz a Israel!


Ant. El Señor rodea a su pueblo.

Ant. 2 Si no volvéis a ser como niños,
no entraréis en el reino de los cielos.

Salmo 130

COMO UN NIÑO, ISRAEL SE ABANDONÓ
EN BRAZOS DE DIOS

Señor, mi corazón no es ambicioso,
ni mis ojos altaneros;
no pretendo grandezas
que superan mi capacidad;
sino que acallo y modero mis deseos,
como un niño en brazos de su madre.

Espere Israel en el Señor
ahora y por siempre.

Ant. Si no volvéis a ser como niños,
no entraréis en el reino de los cielos.

Ant. 3 Has hecho de nosotros, Señor,
un reino de sacerdotes para nuestro Dios.






Cántico                                  Ap 4, 11; 5, 9-10. 12

HIMNO A DIOS CREADOR

Eres digno, Señor Dios nuestro, de recibir la gloria,
el honor y el poder,
porque tu has creado el universo;
porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.

Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque fuiste degollado
y por tu sangre compraste para Dios
hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;
y has hecho de ellos para nuestro Dios
un reino de sacerdotes
y reinan sobre la tierra.

Digno es el Cordero degollado
de recibir el poder, la riqueza y la sabiduría,
la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza.

Ant. Has hecho de nosotros, Señor,
un reino de sacerdotes para nuestro Dios.

LECTURA BREVE               St 2, 14. 17. 18b

Hermanos, ¿qué provecho saca uno con decir: <<Yo
tengo fe>>, si  no tiene obras? ¿Podrá acaso salvarlo
la fe? La fe, si no va acompañada de las obras, está
muerta en su soledad. Pruébame tu fe sin obras que
yo por mis obras te probaré mi fe.

RESPONSORIO BREVE

V. Yo dije: <<Señor, ten misericordia.>>
R. Yo dije: <<Señor, ten misericordia.>>

V. Sáname, porque he pecado contra ti.
R. Señor, ten misericordia.


V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Yo dije: <<Señor, ten misericordia.>>

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial,
si no perdonáis cada uno a vuestro hermano de todo
corazón.

Cántico de la Santísima Virgen María         Lc 1, 46-55

ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mi:
su nombre es santo
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
a favor de Abraham y su descendencia por siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial,
si no perdonáis cada uno a vuestro hermano de todo
corazón.


PRECES

A Cristo, el Señor, que nos mandó velar y orar a
fin de no sucumbir en la tentación, digámosle
confiadamente:

             Señor, escucha y ten piedad.

Señor, tu que prometiste estar presente cuando tus
Discípulos se reúnen en tu nombre para orar,
            haz que oremos siempre unidos a ti en el
            Espíritu Santo, a fin de que tu reino llegue
            a todos los hombres.

Purifica de todo pecado a la Iglesia penitente
            y haz que viva siempre en la esperanza y
            el gozo del Espíritu Santo.

Amigo del hombre, haz que estemos siempre atentos,
como tus mandaste, al bien del prójimo,
            para que la luz de tu amor brille a través de
            nosotros ante todos los hombres.

Rey pacífico, haz que tu paz reine en el mundo
            y que nosotros trabajemos sin cesar para
            conseguirla.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Tú que has muerto para que nosotros tengamos vida,
            da la vida eterna a los que han muerto.

Terminemos nuestra oración diciendo juntos las
palabras del Señor y pidiendo al Padre que nos
libre de todo mal: Padre nuestro.

Oración

Tu gracia, Señor, nos socorra siempre, nos haga vivir
entregados a tu servicio y nos sirva de ayuda constante.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos
     lleve a la vida eterna.
R. Amén.



































VÍSPERAS MIÉRCOLES III SEMANA DE CUARESMA

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre.
    Como era. Aleluya.

HIMNO

Heme, Señor, a tus divinas plantas,
baja la frente y de rubor cubierta,
porque mis culpas son tales y tantas,
que tengo miedo a tus miradas santas
y el pecho mío a respirar no acierta.

Mas ¡ay!, que renunciar la lumbre hermosa
de esos divinos regalados ojos
es condenarme a noche tenebrosa;
y esa noche es horrible, es espantosa
para el que gime ante tus pies de hinojos.

Dame licencia ya, Padre adorado,
para mirarte y moderar mi miedo;
mas no te muestres de esplendor cercado;
muéstrate, Padre mío, en cruz clavado,
porque sólo en la cruz mirarte puedo. Amén.

SALMODIA

Ant. 1 Los que sembraban con lágrimas
cosechan entre cantares.

Salmo 125                 

DIOS, ALEGRÍA Y ESPERANZA NUESTRA

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,
nos parecía soñar:
la boca se nos llenaba de risas,
la lengua de cantares.


Hasta los gentiles decían:
<<El Señor ha estado grande con ellos.>>
El Señor ha estado grande con nosotros,
y estamos alegres.

Que el Señor cambie nuestra suerte
como los torrentes del Negueb.
Los que sembraban con lágrimas
cosechan entre cantares.

Al ir, iban llorando,
llevando la semilla;
al volver, vuelven cantando,
trayendo sus gavillas.

Ant. Los que sembraban con lágrimas
cosechan entre cantares.

Ant. 2 Que el Señor nos construya la casa
y nos guarde la ciudad.

Salmo 126

EL ESFUERZO HUMANO ES INÚTIL, SIN DIOS

Si el Señor no construye la casa,
en vano se cansan los albañiles;
si el Señor no guarda la ciudad,
en vano vigilan los centinelas.

Es inútil que madruguéis,
que veléis hasta muy tarde,
los que coméis el pan de vuestros sudores:
¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen!

La herencia que da el Señor son los hijos;
una recompensa es el fruto de las entrañas:
son saetas en manos de un guerrero
los hijos de la juventud.

Dichoso el hombre que llena
con ellas su aljaba:
no quedará derrotado cuando litigue
con su adversario en la plaza.

Ant. Que el Señor nos conserve la casa
y nos guarde la ciudad.

Ant. 3 Él es el primogénito de toda creatura,
es el primero en todo.

Cántico                                  Cf. Col 1, 12-20

HIMNO A CRISTO, PRIMOGÉNITO DE TODA
CREAUTURA Y PRIMER RESUCITADO DE
ENTRE LOS MUERTOS

Demos gracias a Dios Padre,
que nos ha hecho capaces de compartir
la herencia del pueblo santo en la luz.

Él no ha sacado del dominio de las tinieblas,
y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,
por cuya sangre hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.

Él es imagen de Dios invisible,
primogénito de toda creatura;
pues por medio de él fueron creadas todas las cosas:
celestes y terrestres, visibles e invisibles,
Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;
todo fue creado por él y para él.

Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él,
Él es también la cabeza del cuerpo de la Iglesia,
Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,
y así es el primero en todo.

Porque en él quiso Dios que residiera toda plenitud.
Y por él quiso reconciliar consigo todas las cosas:
haciendo la paz por la sangre de su cruz
con todos los seres, así del cielo como de la tierra.

Ant. Él es el primogénito de toda creatura,
es el primero en todo.

LECTURA BREVE               Flp 2, 12b-15a

Trabajad por vuestra salvación con respeto y
seriedad. Porque es Dios el que obra en vosotros
haciendo que queráis y obréis movidos por lo
que a él le agrada. Hacedlo todo sin murmuraciones
ni discusiones, a fin de que seáis irreprensibles y
sencillos, hijos de Dios sin mancha.

RESPONSORIO BREVE

V. Yo dije :<<Señor, ten misericordia.>>
R. Yo dije: <<Señor, ten misericordia.>>

V. Sáname, porque he pecado contra ti.
R. Señor, ten misericordia.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Yo dije: <<Señor, ten misericordia.>>

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. El que practique y enseñe los preceptos del
Señor será grande en el reino de los cielos.

Cántico de la Santísima Virgen María         Lc 1, 46-55

ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mi:
su nombre es santo
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
a favor de Abraham y su descendencia por siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El que practique y enseñe los preceptos del
Señor será grande en el reino de los cielos.

PRECES

Alabemos a Dios todopoderoso y providente, que
conoce todas nuestras necesidades, pero quiere ante
todo que busquemos su reino; supliquémosle, pues,
diciendo:

            Venga, Señor, tu reino y tu justicia.

Padre santo, que nos diste a Cristo como pastor de
nuestras vidas, ayuda a los pastores y a los pueblos
a ellos confiados, para que no falte nunca al rebaño
la solicitud de sus pastores
            ni falte a los pastores la obediencia de su rebaño.

Mueve a los cristianos para que con amor fraternal
se interesen por los enfermos
            y que en ellos socorran a tu hijo.

Haz que entren a formar parte de tu Iglesia los que
aún no creen en el Evangelio,
            y que, con sus buenas obras, la hagan
            crecer en el amor.
A nosotros pecadores, concédenos tu perdón
            y la reconciliación con tu Iglesia.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

A los que murieron concédeles resucitar a la
vida eterna
y morar eternamente contigo.

Invoquemos a Dios Padre con la oración que
Nos enseñó Jesús: Padre nuestro.

Oración

Concédenos Señor, que, purificados por las
prácticas cuaresmales y alimentados con tu palabra,
nos entreguemos completamente a ti por una santa
moderación en el uso de las cosas terrenas y que
perseveremos fraternalmente unidos en la oración.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos
     lleve a la vida eterna.
R. Amén.
                                   














VÍSPERAS JUEVES III SEMANA DE CUARESMA

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre.
    Como era. Aleluya.

HIMNO

Señor, la luz del día ya se apaga,
la noche va extendiendo sus tinieblas;
alumbra lo más hondo de las almas
en este santo tiempo de cuaresma.

Conoces nuestra vida y nuestra historia
y sabes que también hemos pecado,
por eso hacia ti nos dirigimos
confiando que seremos perdonados.

Unidos en la Iglesia recorremos
la senda que nos lleva hasta el Calvario,
llevando en nuestro cuerpo tus dolores,
sufriendo lo que aún no has completado.

Escucha nuestra voz, amado Padre,
que, junto con tu Hijo Jesucristo,
enviaste tu Espíritu a los hombres,
sellando con tu gracia sus destinos. Amén.

SALMODIA

Ant. 1 Que tus fieles, Señor, te aclamen al
entrar en tu morada.   

Salmo 131

PROMESAS A LA CASA DE DAVID

Señor, tenle en cuenta a David
todos sus afanes:
cómo juró al Señor
e hizo voto al Fuerte de Jacob:
<<No entraré bajo el techo de mi casa,
no subiré al lecho de mi descanso,
no daré sueño a mis ojos,
ni reposo a mis párpados,
hasta que encuentre un lugar para el Señor,
una morada para el Fuerte de Jacob.>>

Oímos que estaba en Efrata,
la encontramos en el Soto de Jaar:
entremos en su morada,
postrémonos ante el estrado de sus pies.

Levántate, Señor, ven a tu mansión,
ven con el arca de poder:
que tus sacerdotes se vistan de gala,
que tus fieles te aclamen.
Por amor a tu siervo David,
no niegues audiencia a tu ungido.

Ant. Que tus fieles, Señor, te aclamen al
entrar en tu morada.

Ant. 2 El Señor ha elegido a Sión, ha
deseado vivir en ella.

II

El Señor ha jurado a David
una promesa que no retractará:
<<A uno de tu linaje
pondré sobre tu trono.

Si tus hijos guardan  mi alianza
y los mandatos que les enseño,
también su hijos, por siempre,
se sentarán sobre su trono.>>

Porque el Señor ha elegido a Sión,
Ha deseado vivir en ella:
<<Esta es mi mansión por siempre,
aquí viviré, porque la deseo.>>

Bendeciré sus provisiones,
a sus pobres los saciaré de pan;
vestiré a sus sacerdotes de gala,
y sus fieles aclamarán con vítores.

Haré germinar el vigor de David,
enciendo una lámpara para m i Ungido.
A sus enemigos los vestiré de ignominia,
sobre él brillará mi diadema.>>

Ant. El Señor ha elegido a Sión, ha
deseado vivir en ella.

Ant. 3 El Señor, le dio el poder, el honor
y el reino, y todos los pueblos le servirán.

Cántico                                  Ap 11, 17-18; 12, 10b-12a

EL JUICIO DE DIOS

Gracias te damos, Señor Dios omnipotente,
el que eres y el que eras,
porque has asumido el gran poder
y comenzaste a reinar.

Se encolerizaron las naciones,
llegó tu cólera,
y el tiempo de que sean juzgados los muertos,
y de dar el galardón a tus siervos los profetas,
y a los santos y a los que temen tu nombre,
y a los pequeños y a los grandes,
y de arruinar a los que arruinaron la tierra.

Ahora se estableció la salud y el poderío,
y el reinado de nuestro Dios,
y la potestad de su Cristo;
porque fue precipitado
el acusador de nuestros hermanos,
el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche.

Ellos le vencieron en virtud de la sangre del Cordero
y por la palabra del testimonio que dieron,
y no amaron tanto su v ida que temieran la muerte.
Por esto, estad alegres, cielos,
y los que moráis en sus tiendas.

Ant. El Señor le dio el poder, el honor
y el reino, y todos los pueblos le servirán.

LECTURA BREVE               St 4, 7-8. 10

Vivid sometidos a Dios. Resistid al diablo y huirá
de vosotros. Acercaos a Dios y él se acercará a
vosotros. Pecadores, lavaos las manos; purificad
vuestros corazones, gente que obráis con doblez.
Humillaos en la presencia del Señor y él os ensalzará.

RESPONSORIO BREVE

V. Yo dije: <<Señor, ten misericordia.>>
R. Yo dije: <<Señor, ten misericordia.>>

V. Sáname, porque he pecado contra ti.
R. Señor, ten misericordia.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Yo dije: <<Señor, ten misericordia.>>

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Levantó la voz una mujer en medio de la gente,
exclamando: <<Dichoso el seño que te llevó y el pecho
que te alimentó.>> Pero Jesús respondió: <<Dichosos
más bien los que escuchan la palabra de Dios y la
conservan.>>







Cántico de la Santísima Virgen María         Lc 1, 46-55

ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mi:
su nombre es santo
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
a favor de Abraham y su descendencia por siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
                       
Ant. Levantó la voz una mujer en medio de la gente,
exclamando: <<Dichoso el seño que te llevó y el pecho
que te alimentó.>> Pero Jesús respondió: <<Dichosos
más bien los que escuchan la palabra de Dios y la
conservan.>>

PRECES

Oremos a Cristo, el Señor, que nos dio el mandamiento
nuevo de amarnos unos a otros, y digámosle:

            Acrecienta. Señor, la caridad de tu Iglesia.


Maestro bueno, enséñanos a amarte en nuestros hermanos
            y a servirte en cada uno de ellos.

Tú que en la cruz pediste al Padre el perdón para tus
verdugos,
            concédenos amar a nuestros enemigos y orar
            por los que nos persiguen.

Señor, que la participación en el misterio de tu cuerpo
y de tu sangre acreciente en nosotros el amor, la fortaleza
y la confianza,
            y dé vigor a los débiles, consuelo a los tristes
            y esperanza a los agonizantes.

Señor, luz del mundo, que, por el agua, concediste al ciego
de nacimiento el poder ver la luz,
            ilumina a nuestros  catecúmenos por el sacramento
            del agua y de la palabra.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Concede la plenitud de tu amor a los difuntos
            y haz que un día nos contemos entre tus elegidos.

Con el gozo de sabernos hijos de Dios, acudamos a nuestro
Padre, diciendo: Padre nuestro.

Oración

Te pedimos, Señor, que, cuanto más se aproxima la fiesta
de nuestra salvación, con tanta mayor fe nos preparemos
a celebrar el misterio pascual. Por nuestro Señor Jesucristo,
tu Hijo.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos
     lleve a la vida eterna.
R. Amén.


VÍSPERAS VIERNES III SEMANA DE CUARESMA

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre.
    Como era. Aleluya.

HIMNO

Muere la vida y vivo yo sin vida
ofendiendo la vida de mi muerte;
sangre divina de las venas vierte
y mi diamante su dureza olvida.

Está la majestad de Dios tendida
en una dura cruz, y yo de suerte
que soy de sus dolores el más fuerte
y de su cuerpo la mayor herida.

¡Oh duro corazón de mármol frío!
¿Tiene tu Dios abierto el lado izquierdo
y no te vuelves un copioso río?

Morir por él será divino acuerdo,
mas eres tú mi vida, Cristo mío,
y, como  no la tengo, no la pierdo. Amén.

SALMODIA

Ant. 1 El Señor es grande, nuestro dueño
más que todos los dioses.

Salmo 134

HIMNO A DIOS POR SUS MARAVILLAS

I

Alabad el nombre del Señor,
alabadlo, siervos del Señor,
que estáis en la casa del Señor,
en los atrios de la casa de nuestro Dios.
Alabad al Señor porque es bueno,
tañed para su nombre, que es amable.
Porque él se escogió a Jacob,
a Israel en posesión suya.


Yo sé que el Señor es grande,
nuestro dueño más que todos los dioses.
El Señor todo lo que quiere lo hace:
en el cielo y en la tierra,
en los mares y en los océanos.

Hace subir las nubes desde el horizonte,
con los relámpagos desata la lluvia,
suelta a los vientos de sus silos.

Él hirió a los primogénitos de Egipto,
desde los hombres hasta los animales.
Envió signos y prodigios
-en medio de ti, Egipto-
contra el Faraón y sus ministros.

Hirió de muerte a pueblos numerosos,
mató a reyes poderosos:
a Sijón, rey de los amorreos;
a Hog, rey de Basán,
y a todos los reyes de Canaán.
Y dio su tierra en heredad,
en heredad a Israel, su pueblo.

Ant. El Señor es grande, nuestro dueño
más que todos los dioses.

Cántico                                  Ap 15, 3-4

CANTO DE LOS VENCEDORES

Grandes y maravillosas son tus obras,
Señor, Dios omnipotente,
justos y verdaderos tus caminos,
¡oh Rey de los siglos!

¿Quién no temerá, Señor,
y glorificará tu nombre?
Porque tú sólo eres santo,
porque vendrán todas las naciones
y se postrarán en tu acatamiento,
porque tus juicios se hicieron manifiestos.

Ant. Vendrán todas las naciones y se
postrarán en tu acatamiento, Señor.

LECTURA BREVE               St 5, 16. 19-20

Confesaos mutuamente vuestros pecados y rogad
unos por otros, para alcanzar vuestra curación,
pues la oración ferviente del justo tiene gran
eficacia. Hermanos, si alguno de entre vosotros
se desvía  de la verdad y otro logra convertirlo,
sepa que quién convierte a un pecador de su camino
equivocado salvará su alma de la muerte y cubrirá
la multitud de sus pecados.

RESPONSORIO BREVE

V. Yo dije: <<Señor, ten misericordia.>>
R. Yo dije: <<Señor, ten misericordia.>>

V. Sáname, porque he pecado contra ti.
R. Señor, ten misericordia.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Yo dije: <<Señor, ten misericordia.>>

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Amar al prójimo como a si mismo vale más
que todos los sacrificios.



ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR

Cántico de la Santísima Virgen María         Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mi:
su nombre es santo
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
a favor de Abraham y su descendencia por siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
                       
Ant. Amar al prójimo como a si mismo vale más
que todos los sacrificios.

PRECES

Oremos a Jesús, el Señor, que santificó por su propia
sangre al pueblo y digámosle:

            Compadécete, Señor, de tu pueblo.

Redentor nuestro, por tu pasión, concede a tus fieles
la fuerza necesaria para mortificar sus cuerpos, ayúdalos
en su lucha contra el mal y fortalece su esperanza,

            para que se dispongan a celebrar santamente
            tu resurrección.

Haz que los cristianos cumplan con su misión profética
anunciando al mundo tu Evangelio
            y dando testimonio de él por su fe, esperanza
            y caridad.

Conforta, Señor, a los que están tristes,
            y otórganos a nosotros el poder consolar a
            nuestros hermanos.

Haz que tus fieles aprendan a participar en tu pasión
con sus propios sufrimientos,
            para que sus vidas manifiesten tu salvación
            a los hombres.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Tú que eres autor de la vida, acuérdate de los difuntos
            y dales parte en tu gloriosa resurrección.

Con el gozo de sabernos hijos de Dios, acudamos a
nuestro Padre, diciendo: Padre nuestro.

Oración

Infunde, Señor, tu gracia en nuestros corazones, para
que sepamos refrenar nuestros excesos mundanos y
seguir fielmente las inspiraciones que nos vienen de ti.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos
     lleve a la vida eterna.
R. Amén.

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Paz y bien